Este verano puede ser el último que aguante: cómo evitar que se apague justo cuando vas a meter el gol
Ahora España ha pasado de heladas, a 38 grados en cinco días. La AEMET ya ha dicho que los próximos meses van a estar en el tercil superior. Y tu PS5, que llevaba dos inviernos aguantando como podía, está a punto de mandarte el primer aviso. Te contamos por qué pasa, qué puedes hacer tú esta tarde y cuándo conviene parar y llevarla a un técnico.
Vas ganando 2-1. Quedan tres minutos del partido. Estás concentrado, controlando el balón en el centro, y de repente la pantalla se queda negra. La PS5 ha hecho tres pitidos secos y se ha apagado. Te tiras al suelo a mirar la consola, le tocas la carcasa y casi te quemas. La habitación huele a electrónica caliente. El partido, perdido. Y tú con la sensación de que tu PS5, esa que te costó 500 euros y que llevaba tres años funcionando como un reloj, ha empezado a darte la espalda.
Si esto te ha pasado ahora, o si te ha pasado el último verano y rezas para que no vuelva a pasar, Euronews recogía recientemente que España acaba de saltar de las heladas a los 38 grados en menos de una semana. La AEMET ya ha publicado su predicción estacional para los próximos meses y la palabra que más se repite es tercil superior, que en cristiano significa que vamos a tener uno de los veranos más calurosos de los últimos años. Y tu PS5, que probablemente lleva sin abrirla desde el día que llegó a casa, está a punto de descubrir que el polvo que ha acumulado por dentro no era buen plan.
Vamos a lo importante: por qué se apaga, cómo arreglarlo tú en casa esta misma tarde y cuándo hay que parar y llamar a un técnico antes de cargarte la consola.
Por qué tu PS5 se apaga sola en cuanto sube el termómetro

El apagado repentino de la PS5 no es un capricho ni una avería catastrófica en el 90% de los casos. Es un mecanismo de protección que Sony metió en la consola para evitar que el procesador se cocine a sí mismo. Cuando la temperatura interna del chip APU (el cerebro de la consola, el que procesa gráficos y CPU a la vez) supera un umbral de seguridad, el sistema corta la corriente de golpe. Tres pitidos secos y a oscuras. Pantalla negra. Te toca esperar.
A nivel práctico, lo que está pasando ahí dentro tiene tres frentes posibles. El primero y más común es polvo acumulado en el ventilador y en las aletas del disipador. La PS5 funciona aspirando aire por sus laterales abiertos y expulsándolo por la parte trasera, y en ese trayecto va arrastrando polvo, pelos del gato, pelusa de moqueta y todo lo que flote en el aire de tu salón. Después de dos o tres años, esa capa se ha vuelto un edredón térmico que impide que el calor salga. El ventilador empieza a girar como un loco para compensar (de ahí ese ruido de avión despegando que muchos describen) y al final no llega. La consola se rinde y se apaga.
El segundo frente es el metal líquido. La PS5 fue una de las primeras consolas en usar metal líquido en lugar de pasta térmica tradicional para transmitir el calor del procesador al disipador. Sobre el papel es mejor, baja dos o tres grados frente a la mejor pasta térmica. En la práctica, con el paso del tiempo y los ciclos de calentamiento y enfriamiento (calientas, juegas, apagas, enfría, vuelves a encender), el metal líquido tiende a desplazarse, dejando zonas del chip mal cubiertas. El procesador ya no se refrigera bien y la temperatura se dispara incluso con el ventilador limpio. Esto se agrava si la consola está en vertical, porque la gravedad ayuda a que el metal líquido migre hacia abajo. muchos servicios técnicos especializados lo reportan a diario como el segundo motivo más frecuente de apagones tras una limpieza pendiente.
El tercer frente, menos conocido pero igual de jodido, son los conductos internos de la fuente de alimentación. La fuente de la PS5 tiene sus propios canales de ventilación, y esos canales también se ensucian. muchos talleres de reparación lo identifican como una causa muy habitual cuando la limpieza superficial no resuelve el problema. Aquí ya no llegas con un soplete de aire comprimido: hay que desmontar la consola por dentro y eso ya no es para hacerlo el domingo por la tarde si nunca has tocado un destornillador TR9 Torx.
A todo esto se suma el factor que te está machacando ahora mismo: la temperatura ambiente. La PS5 está diseñada para trabajar en habitaciones de unos 5 a 35 grados. Si la habitación está a 28 porque acabas de llegar y aún no has puesto el aire, y enchufas un GTA V o un Call of Duty que exigen lo máximo al procesador, la consola arranca ya con tres o cuatro grados de «ventaja» en contra antes de empezar siquiera la partida. Cuando llegamos a tardes de 35 grados en casa sin aire acondicionado, esa ventaja se convierte en un problema permanente. La consola no puede disipar lo que está generando porque el aire que la rodea ya viene caliente.
El test de 30 segundos: cómo saber si tu PS5 está en riesgo este verano

Antes de meterte a desmontar nada, conviene saber en qué estado estás. Te dejo una checklist rápida que cualquiera puede hacer esta misma tarde sin tocar la consola.
Pon la mano cerca de la rejilla trasera con la consola encendida y jugando. Tiene que salir aire caliente, eso es normal, pero no abrasador. Si no aguantas la mano cerca más de tres segundos, tienes un problema térmico real. Comprueba también si el aire sale con fuerza o si parece que apenas empuja: cuando el ventilador está obstruido por polvo, el flujo de aire baja muchísimo aunque el ruido sea brutal.
Escucha. Si el ventilador hace ruido de avión despegando incluso jugando a cosas livianas (un juego indie, FIFA en menús, navegar por la PS Store), está trabajando al máximo para compensar algo. Una PS5 sana ronronea bajito incluso con juegos exigentes. Si suena como una secadora, te está pidiendo ayuda.
Mira las pelusas en los laterales. Quita la tapa lateral con el logo de PS (no se rompe nada, está diseñada para quitarse sin herramientas) y echa un vistazo a las rejillas internas. Si ves una capa visible de polvo gris o pelusa entrelazada en el ventilador o en las aletas del disipador, eres candidato seguro a tener problemas este verano. Si por dentro está como nuevo, enhorabuena, vas con suerte.
Comprueba la posición. Si tienes la PS5 dentro de un mueble cerrado, pegada a la pared, sobre una alfombra o moqueta de pelo largo, o en una habitación sin ventana, ya tienes la mitad del problema fuera del aparato. El propio Sony recomienda al menos 10 cm de espacio libre por cada lado.
Si has sumado dos o más síntomas, conviene actuar antes de que llegue la primera ola de calor de verdad. Te explico qué puedes hacer tú y qué conviene dejar para un técnico.
Lo que puedes hacer tú en casa esta misma tarde sin perder garantía

Esto es muy importante: Sony diseñó la PS5 para que el usuario pueda quitar las tapas laterales blancas sin perder garantía. Lo dice oficialmente. Eso significa que la limpieza superficial del ventilador y de las rejillas la puedes hacer tú con tranquilidad, no necesitas destornillador especial y no pierdes ningún derecho con Sony.
Para una limpieza básica vas a necesitar tres cosas: una lata de aire comprimido (la venden en cualquier tienda de informática por 6-8 euros), un paño de microfibra y un cepillo antiestático suave (o en su defecto, una brocha limpia de las que se usan para maquillaje, sirve perfectamente). Que no se te ocurra usar el aspirador de casa con la boquilla pegada al ventilador: la potencia hace girar las aspas más rápido de lo que están diseñadas para girar y la electricidad estática puede freír componentes. El aire comprimido se controla mejor.
El proceso es sencillo. Apaga la consola por completo (no en reposo, completamente apagada) y desenchúfala de la pared. Espera unos 15 minutos a que se enfríe del todo. Túmbala de lado con el logo de PS hacia abajo, agarra la esquina inferior derecha de la tapa lateral blanca y levanta ligeramente mientras la deslizas hacia la parte trasera. La primera vez cuesta un poco, no te asustes. Cuando esté fuera, repite con la otra tapa.
Ahora tienes a la vista el ventilador grande (en la PS5 original) o un ventilador algo más pequeño (en la Slim). Con la lata de aire comprimido le das ráfagas cortas desde varios ángulos, especialmente entre las aspas y en las aletas del disipador que verás detrás del ventilador. Sujeta las aspas con un dedo mientras soplas para que no giren a toda velocidad. También conviene soplar los compartimentos de polvo que la propia PS5 tiene diseñados como trampas, son dos huecos visibles bajo las tapas. Con la brocha o el cepillo antiestático, repasa lo que el aire no se ha llevado.
Vuelve a colocar las tapas, encaja primero la guía superior y desliza hasta oír un clic. Vuelve a enchufar y enciende. Si el problema era polvo (que es el caso en la mayoría de consolas con menos de tres años de uso), la diferencia es inmediata: el ventilador deja de sonar como un avión y los apagones desaparecen. Tarda en notarse mejor el rendimiento, pero el ruido lo notas a los dos minutos.
Sobre la frecuencia, lo razonable es hacer esta limpieza superficial cada 6 meses si tienes mascotas o fumas en casa, una vez al año en el resto de casos. Y siempre antes del verano, que es justo ahora. Si llevas tres veranos sin tocarla, es muy probable que con esta sola limpieza te ahorres meses de apagones y dolores de cabeza.
Hay otra capa de cosas que puedes hacer sin abrir nada y que ayudan más de lo que parece. Mueve la consola a un sitio bien ventilado, lejos de paredes y dentro de muebles abiertos. Súbela del suelo si está abajo, porque el polvo se concentra en los primeros centímetros del aire de cualquier habitación. Si juegas sesiones largas en verano, abre la ventana de la habitación o pon el aire acondicionado: tu cuerpo y tu consola te lo van a agradecer. Y reconsidera tenerla en vertical si llevas mucho tiempo así. La posición horizontal es ligeramente mejor para el metal líquido y elimina el riesgo de migración por gravedad.
Cuándo conviene parar y llamar a un técnico
Aquí va la parte honesta que muchos blogs no te van a contar. Hay tres situaciones donde no debes seguir tocando nada por tu cuenta porque la pifia te puede costar más que la reparación profesional.
Si después de una limpieza completa la PS5 se sigue apagando, el problema no era polvo. Lo más probable es que sea metal líquido degradado o desplazado, o que se haya secado en zonas del procesador. Esto requiere desmontar la consola entera (rompes precintos internos y pierdes garantía si la tenías), limpiar el metal líquido viejo con productos específicos, aplicar metal líquido nuevo con la cantidad exacta y volver a montar todo. Es un trabajo de unos 70-100 euros en servicios técnicos especializados de España. Para que te hagas una idea, en España este tipo de mantenimiento completo suele moverse en esa horquilla según ciudad, tiempos y garantía incluida. No es barato, pero comparado con una placa base nueva (que se va a 200-250 euros, cuando se puede reparar siquiera) sale bien.
Si oyes un chirrido metálico o un roce raro en el ventilador, no sigas. Eso es un rodamiento desgastado, no es polvo. Limpiar no lo arregla y forzarlo lo termina de matar. Cambiar el ventilador completo en un servicio técnico ronda los 60-80 euros incluyendo el componente y la mano de obra. Es cara de la reparación intermedia y merece la pena pagarla antes de que se rompa del todo y vuele algún componente cercano.
Si la consola tiene síntomas raros además del calor: cuelgues aleatorios sin apagado completo, luz blanca parpadeante en lugar del azul habitual al encender, no detecta el mando, hace tres pitidos pero no había estado caliente. Aquí hay otra historia que no es térmica y conviene un diagnóstico antes de tocar nada. La mayoría de servicios técnicos serios ofrecen diagnóstico gratuito o se descuenta del importe final si decides reparar.
Y un apunte importante: si tu PS5 tiene menos de un año, no la abras tú ni la lleves a un técnico privado todavía. La garantía oficial de Sony es de 12 meses y un fallo térmico en ese periodo es claramente cubrible. Contacta primero con el soporte oficial de Sony, te van a gestionar la recogida y reparación sin coste. Solo si has pasado el año o si Sony se desentiende (que pasa en algunos casos con consolas dañadas por uso), entra el escenario del taller independiente.
Y antes de que nos vayamos: el factor GTA 6 que conviene tener en mente
El elefante en la habitación es noviembre. Con la llegada de GTA 6 este año y todas las previsiones dicen que va a exigir a tu PS5 lo que ningún juego le ha exigido hasta ahora. Una PS5 que ya tiene problemas térmicos este verano va a tener problemas mucho peores cuando le metas el nuevo Rockstar a 30 FPS sostenidos durante seis horas.
La lectura honesta para Fixers es esta: si estás teniendo problemas de calor ahora, ahora, con un GTA V tranquilo o un juego de catálogo, no esperes a octubre para arreglarlo. En octubre los servicios técnicos van a estar saturados y los precios suben siempre que sube la demanda. Hacer el mantenimiento ahora, con tranquilidad, es bastante más barato y te da el verano entero de garantía añadida de calidad de juego antes del gran lanzamiento.
Y si tu PS5 está bien, este es el momento perfecto de hacerle la limpieza preventiva tú mismo. Veinte minutos un domingo por la tarde, ocho euros en aire comprimido y tu PS5 lista para aguantar el verano más caluroso que se prevé en años y el lanzamiento más esperado de la generación.
La conclusión de los Fixers
Esto es de las cosas que nadie te explica cuando te compras una consola de 500 euros. Que necesita mantenimiento como tu coche, que el polvo es su peor enemigo, y que un mantenimiento preventivo de 8 euros en aire comprimido puede ahorrarte una reparación de 100 o el disgusto de ver tu PS5 morir en mitad de una ola de calor.
La buena noticia es que Sony, en este caso, ha hecho los deberes razonablemente bien. Las tapas laterales se quitan sin perder garantía. Hay compartimentos de polvo diseñados para que el usuario los limpie. La información oficial está disponible. Solo hay que hacerlo. Si tu PS5 lleva dos años sin que le pases un trapo, este fin de semana es buen momento.
Y si después de hacerlo todo bien sigue apagándose, ya sabes: no insistas, llévala a un técnico. Una placa base de PS5 dañada por temperaturas extremas sostenidas es la diferencia entre una factura de 80 euros y una consola para tirar. La cordura, en este caso, vale dinero.
También puedes ver más consejos en nuestro blog técnico de reparaciones. En Letsfix.es hacemos diagnóstico de consolas sin compromiso para que sepas exactamente qué tiene tu PS5 y qué merece la pena hacer. No vendemos consolas nuevas, así que cuando te decimos que arreglar la tuya merece la pena, te lo decimos porque merece la pena de verdad.
Que no se te apague justo cuando llegabas a la final.
Si prefieres una revisión profesional desde el inicio, aquí tienes una opción directa:

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